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Epigenética: ¡el contexto es más importante que el sujeto!

“Las influencias medioambientales, entre las que se incluyen la nutrición, el estrés y las emociones pueden alterar la información contenida en el ADN sin modificar su configuración básica; así mismo, estas alteraciones pueden transmitirse a futuras generaciones de la misma forma que el patrón del ADN” asegura Bruce Lipton, doctor en biología celular de la Universidad de Stanford. El biólogo, con más de 40 años en investigación celular y clonación de células madre —aquellas que poseen todo el potencial de reproducir cualquier tipo de célula del cuerpo, que darán forma a los órganos y tejidos— trae consigo un nuevo paradigma que devela algunos de los misterios que guarda el ADN (Ácido desoxirribonucleico) en su libro titulado La Biología de la creencia.


El paradigma de la epigenética revela que la información regulada por la biología comienza con “señales ambientales” y que la conducta del individuo estará en función de las respuestas y reacciones que ofrezca ante el contexto en el que se encuentra... más allá de la creencia popular de que la genética es determinante e inapelable en el desenvolvimiento general del individuo durante su vida.


Avances en las áreas de investigación sobre las que se ha especializado el Dr. Lipton lo han llevado a afirmar que “el medio ambiente tiene un impacto en la genética, activando o no algún comportamiento determinado, y que si deseamos alterar los genes, lo que debemos hacer es modificar el medio ambiente y así los genes cambiarán”. Dicha afirmación nos lleva a prestar atención, una verdadera atención, en el medio ambiente, el conjunto de condiciones externas —tangibles e intangibles— que sustentan la vida a nuestro alrededor. Este conjunto se convierte, asegura el Dr. Lipton, “en un puente que conecta nuestro material genético con lo que expresamos; o, visto de otro modo, como un sistema moldeable que integraría no sólo nuestra información genética, sino aquella de las exposiciones del entorno a las que estamos sometidos”.


¿La epigenética regula nuestra conducta?


En los seres vivos algunos caracteres de la supervivencia no se encuentran en el ADN, sino en la química que regula el ADN, misma que también puede ser herencia de los progenitores; entonces, Epigenética es la química que regula el ADN. Para el biólogo británico Conrad Hal Waddington (1905-1975), la epigenética es la herencia de la actividad del genoma que no depende directamente de la secuencia del ADN, sino que depende de las modificaciones químicas del ADN, el ARN (Ácido ribonucleico) y las proteínas.


Podría decirse que la genética es un código de lenguaje, algo así como un alfabeto, y la epigenética es la gramática, es decir, aquello que le da sentido, forma y posibilidad de uso al lenguaje. Así pues, aunque los seres humanos poseemos los mismos aminoácidos esenciales, nuestras personalidades y conductas son diferentes debido a las modificaciones químicas —o epigenéticas— que les acontezcan.


En sus experimentos con células madre, que comenzó en 1967, el Dr. Lipton narra que “una célula madre se divide cada 10 horas, así que dividí 3 grupos idénticos de células madres en 3 placas de petri, a las cuales modifiqué el medio ambiente en el que reposan las células, de tal forma que en una placa de petri se desarrolló hueso, en otra tejido y en la tercera músculo”. Para sorpresa del Dr. Lipton, las células habían respondido de forma diferente aunque poseyeran los mismos genes, revelando que ésta decisión está en función del medio ambiente en el cual se encuentran. “El 50% de nuestra personalidad se desarrolla con la química del vientre materno, incluso antes de haber nacido, la cual está conectada a la madre y al padre, la química actúa en relación a las emociones tanto del padre como de la madre y afectan la química del feto.” asegura el Dr. Lipton.


Las condiciones ambientales serán, por tanto, el marcador del tiempo en el desarrollo de los individuos, aunque hay más elementos que entran en esta orquesta del crecimiento, como los estímulos y las fases cerebrales. Entre los 0 y 2 años de edad, el cerebro se encuentra en fase Delta (0.5-4 Hz); los estímulos del medio ambiente hacen responder y/o reaccionar al infante pero éste, al desconocer aquella “gramática”, se frustra y lo expresa por medio del llanto. A partir de los 2 a los 6 años, el infante se encuentra en fase Theta (4-8 Hz, o un estado de imaginación constante), en el que el infante puede coger una escoba y decir que es un caballo, porque en su mente eso es —en todo el sentido de la palabra— un caballo. De los 6 a 12 años de edad, el infante pasa por estado Alpha (8-12 Hz), a partir del cual comienza a tener conciencia, y tras los 12 años de edad, el infante pasa a fase Beta (12-35 Hz), conocida como conciencia activa.


La etapa de la hipnosis —edad comprendida entre los 0 y 6 años— es el escenario perfecto para el adiestramiento, ya que todas las reglas sociales de comportamiento son aprendidas por el infante tan solo por la acción de ver. Todos aquellos comportamientos observables serán almacenados en su memoria para ser ejecutados en su vida adulta. La identidad propia del individuo se forma en este periodo a manera de respuesta/reacción ante los estímulos externos, es decir, los padres y/o familia verbalizan construcciones gramaticales como: “eres un buen niño”, “eres muy inteligente”, “pero qué niño tan apuesto”, “eres tonto”, “eres un niño enfermo”, etcétera. Y el infante comenzará a operar —en uno o varios sentidos— bajo estas premisas.


El Dr. Lipton reflexiona en la relación que guarda el adiestramiento hipnótico (subconsciente) y el desarrollo humano en la vida adulta, sugiriendo que el periodo de hipnosis representa el 95% del sistema de creencias que operan la conducta; este sistema de creencias se compone de valores culturales, comportamientos esperados, condicionamientos, religión, contexto económico y relaciones sociales, por mencionar algunos. Además, sus investigaciones revelan que el cerebro consciente —identidad, fuente, espíritu, creatividad, deseos, anhelos, aspiraciones, pensamiento positivo— se activa en un 5% (40 ni/sec), mientras que el cerebro subconsciente —mecanismo de grabación-reproducción, hábitos, instintos, experiencias, programas adquiridos— se activa en un 95% (40,000,000 ni/sec).


Bien podríamos afirmar que la epigenética es activada mediante códigos simbólicos recursivos, tales como la cultura o la religión (entre otros) y que dichos códigos deben ser aprendidos con anterioridad. De acuerdo con el Dr. Lipton, la etapa de la hipnosis suele ser programada mediante historias, cuentos y relatos, mismos que, con el paso del tiempo darán forma a la personalidad. Sin embargo, éstos códigos simbólicos son cambiantes y se renuevan constantemente.


Aún activo en el campo de investigación, el Dr. Lipton afirma que “la función de la mente es usar las creencias para crear la realidad de esas creencias, si el subconsciente nos dice que no somos buenos, no tiene importancia si la mente consciente dice que soy bueno, entonces tu vida refleja eso. Todo lo que vives en la adultez es básicamente la expresión de lo que aprendiste antes de los 6 años, es decir, estás programado”. Esta aseveración nos deja rondando, por tanto, con una pregunta… ¿Acaso la mente crea la realidad y esta a su vez es producto de la misma?


Fuente y referencias:


> [Juntos Creamos Futuro SAS]. (2017, 21 de diciembre). Dr. Bruce Lipton: Vivimos bajo

programación inconsciente [archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=VaoL-6HPeQo


>Esteller, Manel (2017). Qué es la epigenética, Fundació Bancària ”la Caixa” (online).

Disponible en https://www.educaixa.com/-/que-es-la-epigenetica


>[tiempodetaichi]. (2013, 19 de marzo). Células, entorno y supervivencia: Epigenética,

Bruce Lipton. [archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=WYPkihlIfW0

>Lipton, H. Bruce (2010). La biología de la creencia, Gaia Ediciones, 286 pp.

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